Meditar es…

Meditar es devolver la conciencia al núcleo quieto y silencioso que uno es, y dejar que desde ahí emerja, sin distorsiones, lo que de verdad importa. No es hacer un viaje hacia otro lugar, ni forzarse a vivir una aventura interior espectacular. Tampoco es volverse pasivo ni desentenderse de las responsabilidades del día. Meditar es, más bien, extraer poder del propio silencio para tener mayor discernimiento y claridad sobre lo que hay que hacer, para transformar hábitos, para ser quien uno realmente quiere ser. Es aprender a ser como una roca golpeada por las olas del mar que permanece estable, sin que el oleaje del ruido exterior la mueva de su sitio.

Me gusta explicarlo también con la palabra percibir. Cuando percibimos —a diferencia de cuando observamos, analizamos o etiquetamos— accedemos a la experiencia directa de lo que hay, sin conceptos ni imágenes de por medio. La percepción nos lleva al presente, y el presente nos lleva a la presencia. Por eso empiezo casi siempre por la respiración: percibir el aire que entra y el que sale, sentir el movimiento del diafragma, es la puerta más sencilla y más fiable que conozco para salir del discurso mental y entrar en el cuerpo, en el ahora, en lo que verdaderamente está ocurriendo.

Vivencia de un año de paisajes interiores

Un año de paisajes interiores.

En un tiempo que solo aplaude el hacer detenerse es un gesto revolucionario . Este año ha sido, para quienes vinimos a los retiros, un ejercicio de detenernos juntos. Seis veces, y luego una séptima más larga, más honda.

Cada retiro fue una puerta distinta hacia el mismo territorio: el paisaje interior. El que no se ve con los ojos, pero nos habita.

Seis puertas

Empezamos por las imágenes que nos configuran: las que nos limitan y las que nos liberan, y la voluntad de elegir cuáles cultivamos.

Seguimos por el mar de lo sensible: afinar los sentidos hasta oír el lenguaje simbólico, esa lengua materna del alma que casi nunca escuchamos.

Aprendimos a ser autor/a del propio paisaje: la atención consciente como herramienta para desmontar lo que nos condiciona y no nos deja florecer.

Descubrimos que aquello en lo que nos centramos, crece — y con la curiosidad benigna como llave, empezamos a diseñar, desde ahí, una vida con más propósito.

Habitamos metáforas vivas: el río de Heráclito, la marioneta de Marco Aurelio, la luz de Diderot, el rizoma de Deleuze y Guattari. Sabiduría antigua que, de pronto, se volvió espejo propio.

Y llegamos a la contemplación.

 Contemplar transforma

Contemplar transforma: aclara la mente, abre el corazón y nos reconcilia con la vida. No es fuga ni huida — es regresar a la raíz de lo que somos.

Aprender a mirar, no solo a ver. Ver es un acto fisiológico; mirar es un acto del alma. Y cuando aprendemos a mirar, el mundo se revela en su verdad más sencilla, y nosotros también.

Esto lo vivimos primero un fin de semana en Cala Montgó, y después con más profundidad en un retiro de siete días enteros dedicado solo a eso: mirar. De ver con los ojos a mirar con el alma. De la actividad mental a percibir lo que es. Del santuario interior al gozo del encuentro. De la belleza de cada instante a disolver lo que nos separa — de los demás, de nosotros mismos, de lo esencial.

Contemplar es crear espacio interior. Y en ese espacio florece la presencia, la salud y la conexión con todo lo que nos rodea. 

La invitación sigue abierta

No hace falta ir muy lejos para hacer el viaje más importante. El mar estaba ahí, los pinos estaban ahí, y dentro de cada persona que vino ya había un paisaje esperando ser mirado.

En los retiros de meditación contemplativa abiertos a: El paisaje interior, te invito a explorar esta mirada que transforma: la de quien no busca poseer, sino comprender; la de quien se deja tocar por la vida, hasta volverse parte de ella.

El próximo ciclo ya se está gestando. Te espero en Cala Montgó, a tocar del Parque Natural del Montgrí, y en Viladrau, en el interior del Parque Natural del Montseny. Aquí encuentras la información.

Con cariño, Miriam

La contemplación como acto de transformación.

Contemplar transforma: aclara la mente, abre el corazón y nos reconcilia con la vida.

Detenerse es un gesto revolucionario en un tiempo que solo aplaude el hacer. La contemplación no es fuga ni descanso: es regresar a la raíz de lo que somos. Cuando aprendemos a mirar sin propósito, el mundo se revela en su verdad más sencilla, y nosotros también. Surgen la claridad, la ternura y una nueva energía que transforma la manera en que habitamos la vida.

Contemplar es crear espacio interior, y en ese espacio florece la presencia, la salud y la conexión con todo lo que nos rodea.

En los retiros de El paisaje interior te invito a explorar esta mirada que transforma: la de quien no busca poseer, sino comprender; la de quien se deja tocar por la vida, hasta volverse parte de ella.

El paisaje interior. Imágenes transformadoras.

Hay un paisaje que no ves con los ojos, pero te habita. Un paisaje compuesto por imágenes que susurran desde lo hondo, que sanan o hieren, que te alientan o te encarcelan. El paisaje interior es una invitación a mirar dentro y redescubrir el poder invisible que moldea tu vida.

Miriam Subirana nos conduce por senderos de contemplación, belleza y revelación. Con amenidad y dulzura traza un mapa hacia tu centro… allí donde el alma recuerda, imagina y florece. A través de palabras que acarician, reflexiones profundas y experiencias vivas, aprenderás a discernir las imágenes que te empobrecen y a abrazar aquellas que liberan, que despiertan, que bendicen.

Una obra para quienes anhelan reencontrarse consigo mismos, con lo sagrado, con la vida que late más allá del ruido. Porque transformar tu mundo comienza por mirar —con nuevos ojos— el paisaje que llevas dentro.

Consigue tu ejemplar aquí.

Mindfulness relacional. De la vacuidad a la plenitud.

He aquí una inteligente invitación a explorar desde dónde practicamos la meditación. Muchas prácticas de mindfulness en Occidente se plantean desde –y acaban por reforzar– un «yo separado». Por contra, en este libro encontrarás prácticas asequibles que te llevarán del mindfulness secularizado al mindfulness relacional, y de este a lo que podríamos llamar un «post-mindfulness»: la práctica contemplativa en la cual caminamos hacia el núcleo sano, la esencia positiva y vital del ser.

Miriam Subirana proporciona ideas y prácticas relacionales para mejorar el bienestar, la autoestima, la presencia transformadora y el compromiso; para atravesar y disolver el sufrimiento; para el autoconocimiento; para generar actitudes abiertas y cooperativas y avanzar juntos en construir un mundo más amable, pacífico y en armonía.

Consigue tu libro aquí.

Meditación Contemplativa: Presencia, gozo y silencio

Este libro es una invitación a conocerse uno mismo, disolviendo ilusiones y sombras para llegar al Ser real. Mientras vivimos como real lo que es falso, estamos atrapados en espejismos que nos llevan a sufrir. En estas páginas encontrarás una guía que combina las bases de la práctica, el conocimiento que la sustenta y los ejercicios en los que te acompaño con audios.

Meditar, orar, contemplar, ejercicios contemplativos, silenciar, atención plena, mindfulness, heartfulness… ¿de qué se trata? En este libro comparto contigo unos pasos para adentrarte en la realización del Ser a través de la meditación contemplativa en base a mis 44 años de experiencia y siguiendo la guía de Franz Jálics y de Ramana Maharshi. Elijo compartir a partir de estos dos maestros, porque uno expresa lo que son mis raíces cristianas, y el otro expresa la no-dualidad, el advaita, y ambos nos acercan a lo que es real, al Ser.Es la práctica con raíces cristianas y con fundamentos orientales.

«La oración nos acerca a la pura presencia. Durante el día volvamos lo más posible a la Presencia. Es bueno estar siempre algo conectado. Dios mismo nos ayuda a volver a su Presencia. Para llegar a esta pura presencia, para llegar al silencio, hay que empezar con pequeños silencios.» Franz Jálics

Publicado por Editorial Kairós, Barcelona 2020.

Del yo al Tú: el ser relacional. Del egocentrismo al ecocentrismo.

Meditar se entiende normalmente como sentarse en silencio y mirarse a sí mismo, incluso entrar en un estado de contemplación. Sin embargo el cambio fundamental, no solo en la meditación sino en la vida, es pasar de la referencia del yo a la referencia del tú, de vivir centrado en el yo a vivir consciente del Tú. El cambio sustancial y primordial es entender y vivir la vida y la meditación contemplativa como entrega y no como querer egocéntrico. Es colocar al Tú, a la conciencia universal, en el centro de toda búsqueda. Es darte cuenta de que eres relacional, y poner el ser relacional, el yo-tú, en el centro. Es vivenciar lo esencial y sintonizar con la entrega al Tú. Tú como el otro, como la naturaleza, el ecosistema, los seres vivos, la totalidad, incluso para algunos el Tú es trascendente, y le llaman Dios. Es ofrendar el tiempo a los otros, a la Presencia que nos une, al Amor en mayúsculas, como una entrega, como servicio, como amor, admiración, asombro, apertura y aceptación. Se trata de salir del egocentrismo y entrar en el eco-centrismo que nos lleva a ser conscientes de que nos influimos unos a otros, y que cuando servimos y contribuimos, somos más felices.

El silencio

Es entregar tu tiempo al silencio sin deseo de inmediatez de ningún tipo, sin expectativas, sin querer lograr, rendir, conseguir, ni alcanzar. En esa ofrenda, te ofreces y eres abrazado por la abundancia de la energía vital, amorosa y pacífica. En ese ofrecimiento, uno se dirige al Tú –al Todo- a lo que Nissargadatta llama ESO- y se hace consciente de que el yo brota del Tú. Al silenciar la mente, poco a poco y en el puro silencio, se ve con claridad. Una claridad en la que uno ve y percibe que el yo separado no existe y se da cuenta de que el ser puede vivenciar la comunión. El yo y el Tú están en comunión.

En relación con el tú, el maestro Thich Nhat Hanh, que nos ha dejado recientemente, introduce el término del Interbeing, el interser. Fue el primero en introducir el mindfulness en Occidente, y su perspectiva es relacional. Interser: soy porque tú eres. Soy gracias a ti. Quién soy y cómo soy te influye e incide en el mundo. Soy un ser relacional. Gracias a ser consciente de que soy relacional, tengo en cuenta al otro y esto me facilita cambiar mis tendencias autocentradas. Por ejemplo, al ver, sentir y reconocer al otro como un legítimo tú y no como un objeto útil, se desmonta mi ambición de poder.

Al tener en cuenta al otro, la ambición de poder puede transformarse en el poder de servir. Todas las tradiciones religiosas y espirituales nos indican la importancia de servir, de la caridad, de dedicarnos al prójimo. Podemos cambiar la actitud de codicia en una actitud de dar, regalar y compartir, siendo generosos. Vivir desde la conciencia de abundancia nos ayuda a vivir la generosidad como forma de vida. La naturaleza es generosa. Al conectar con el yo-tú y vivir la conciencia del Todo, brota en nosotros la fuente de vida, que es generosa y somos generosos.

De Miriam Subirana, extracto de su libro Meditación Contemplativa, Presencia, gozo y silencio, Ed. Kairós 2020.

Mindfulness Relacional y Meditación Contemplativa

Máster 2023. Infórmate aquí. El mindfulness es una forma de mantener la atención en el momento presente, liberando la mente de la sobrecarga que nos impide concentrarnos totalmente en lo que hacemos. En ese momento no estamos ni rumiando sobre el pasado ni soñando con el futuro, sino que estamos aceptando el presente tal y como es, sin tratar de controlarlo.

El mindfulness que se ha extendido más se centra en el yo individualizado. Aquí ofrecemos la mirada y práctica innovadora de centrarse en el ser relacional. Muchas de las situaciones que vivimos son co-creadas con otros.
Somos seres relacionales. Las relaciones van conformando nuestra vida y nuestro trabajo. La multidimensionalidad del Self es la base de la mirada del mindfulness relacional. Cuando vivimos el Self relacional desde la indagación apreciativa, nos centramos en lo que nos da vida, lo apreciamos y lo hacemos florecer. La indagación apreciativa aporta una práctica relacional que permite cultivar comunidades de cuidado y relaciones florecientes.

En este master trataremos la base relacional del ser y del mindfulness, la indagación apreciativa aplicada a las prácticas contemplativas y la meditación contemplativa. Nos abriremos a explorar la vía contemplativa cristiana y veremos sus conexiones con la vía advaita-vedanta. Cuando nuestra práctica profundiza en la contemplación, nuestro Self se abre a la Presencia. En ese momento vivimos el presente tal y como es, desde su mejor versión, sin proyecciones y sin tratar de controlarlo. La práctica consiste en generalizar este estado de Presencia, mantenerlo e irradiarlo. Se realizarán sesiones de carácter práctico, incorporando diálogo y profundización reflexiva

La formación en Mindfulness está pensada especialmente para:
* Profesionales o estudiantes del ámbito de los recursos humanos, del coaching, la consultoría, educativo y de la salud (física y psicológica), y para personas que acompañan a personas.
* Profesionales o estudiantes del ámbito social, educativo o comunicacional.
* Otras personas que quieran profundizar en su propio proceso de desarrollo personal y mejorar su calidad de vida personal.

¿Qué conseguiras con esta formación?

Reconocerás tu propio modo de estar en el mundo, desde una actitud de apertura y aceptación y de relacionarte con los otros. Aprenderás a estar más tiempo en el aquí y ahora. Ampliarás la conciencia y la capacidad de ser creador de transformación con nuestra presencia mindful. Podrás crear vínculos personales más genuinos. Desarrollarás las actitudes positivas ante la vida como la empatía, la amabilidad, la resiliencia, la alegría etc.

Inicio del Master:   28 de Enero 2023

Sesión informativa: 12 de enero vía zoom.

Inscripción al master aquí. Contenido de los módulos, fechas y más detalles aquí:

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Eres un manantial de vida

Entrevista en La Contra de La Vanguardia por Ima Sanchis a Miriam Subirana.

Salir del bucle. Lleva 45 años enseñando a meditar, la mayor parte del tiempo, de manera gratuita. Su roce con el dolor y las ilusiones de los demás la ha convertido en una gran conocedora del género humano. Lleva publicados más de una docena de libros. Continua leyendo aquí.

Céntrate en la vid en vez de en las uvas

Este es el título del capitulo 17 de mi libro Meditación contemplativa. presencia, gozo y silencio.

Extracto del capítulo 17. Céntrate en la vid en vez de en las uvas

«Volveos hacia la fuente y todo os será dado.» Franz Jálics

Celebra que estás aquí. En la meditación conecta con lo que te da vida y te ayuda a celebrar. No es una práctica penosa, dura y que nos implique machacarnos y esforzarnos con dureza. Es una celebración de la alegría de haber nacido. De poder vivir y ver con nuestros propios ojos la maravilla de la existencia. En vez de lamentarnos por lo que no ha sido o no es, por lo que no va bien, quejándonos de lo que no funciona, conectemos con lo que sí que es y va bien, con lo que funciona, con lo mejor de lo que es y agradezcamos. 

A lo largo del día estamos sometidos a muchas distracciones. En la práctica meditativa también. Sobre todo cuando estamos centrados en el yo, surgen muchas causas que nos distraen como son: dejarte absorber por tus problemas, tus preocupaciones, tus deseos, tus pensamientos, tus dolores, tus sentimientos, tu  pasado, tu presente y tu futuro. En definitiva estás dándole vueltas a las cosas, “atado al yo”, y ello provoca múltiples ondas y oleaje en tu interior. Entonces te pones nervioso porque te parece que no estás avanzando. Te domina el deseo de inmediatez, de llegar a los resultados. La presión del rendimiento pone a prueba la paciencia. (…)

Se trata de vivir el ideal de San Benito: andar en la presencia de Dios. Cada vez que huyes del presente, te alejas de la presencia divina. Caminar en su Presencia facilita el gozar de cada paso que uno da. El desafío se nos presenta cuando nos invade la presión del afán de rendimiento, lo cual nos impulsa a entrar en la conciencia de la acción y de los logros. Dejamos de estar en la percepción y en la presencia y nuestros pensamientos corren, planifican y nos impulsan a actuar. 

En los evangelios hay una conversación en la que Jesús utiliza la metáfora de la vid y los sarmientos (Jn 15, 1-8). La vid representa a Jesús, y el viñador al Padre, a Dios, a la fuente de vida, y los sarmientos a los apóstoles. Los sarmientos están unidos a la vid, por tanto es la metáfora de la unidad y la no-dualidad. «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: quien permanece en mí y yo en él dará mucho fruto.» (Jn 15, 5) La función del sarmiento es producir la uva. Si toda su fuerza va dirigida en esa dirección, preocupada por dar suficientes frutos, ocupada en rendir al máximo en poco tiempo, comparándose con los otros sarmientos por si dan más o menos, mejor o peor fruta, planificando la próxima temporada, cómo lograr más jugo en la uva y un zumo más dulce, etc. se olvida de centrarse en lo que le da vida: la vid. Se centra tanto en rendir que tampoco se acuerda de que hay un viñador que cuida del todo. Cuanto más teme por sus frutos, más le da vueltas a sus problemas, más se esfuerza por rendir mejor, tanto menos es la fuerza vital que penetra en las uvas. Nublados por el afán de rendir, de lograr y de producir, olvidamos nutrirnos de lo que nos da vida. Nos agotamos.

El sentido de esta parábola consiste en dejar claro y decir a los pámpanos: ¡basta! Hay que dar un giro y dirigirse hacia la vid, comunicaros con lo que os da vida, conectar con la fuente vital, y fluirá la vitalidad necesaria para que viváis conectados y ofrezcáis lo mejor al mundo. Quien se nutre podrá nutrir. Contemplar en dirección del núcleo sano, de la presencia de la vid y del viñador en ti, es nutrirte. Cuando te nutres tus frutos serán mejores y más abundantes. Sentirás que no son “tus” frutos, sino que eres instrumento de la energía de vida, del manantial, del maná que llega a ti y actúa a través de ti  «Volveos hacia la fuente y todo os será dado.»[i] El que actúa desde la presencia del núcleo sano, desde su centro, producirá, rendirá, pero sin desconectar de la vid y del Todo que la alimenta y le da vida. 


[i] Jálics, Ejercicios de contemplación, Ed. Sígueme, Pág. 207.

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