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Ayer Ya es Pasado (dDona sept-oct)

13/09/2011

Vivir atrapados en el recuerdo de un ser querido que nos dejó, en el recuerdo de una situación que ya no existe, o en el recuerdo de alguien que vive pero con quien ya no nos vemos (pues nos hemos separado físicamente) no nos permite gozar con libertad del momento presente.

Vivir el duelo y superarlo es la capacidad de hacer las paces con los recuerdos grabados en nuestra memoria. Es conseguir que no nos inquieten ni nos generen dolor. Es lograr que ese recuerdo de lo que fue y ya no es no genere deseos, insatisfacción, frustración ni tristeza.

El duelo con relación  a la separación con alguien con quien se han compartido momentos de belleza y plenitud, de amor y enamoramiento, requiere de un esfuerzo de aceptación serena

No se supera el duelo de un ser querido, un hijo perdido, un amor desaparecido porque se permite que el recuerdo continúe vivo, de forma que invade la conciencia y coloniza el espíritu. El recuerdo sofoca el presente, queriendo revivir un pasado que ya no tiene posibilidad de existir. Ya terminó. El duelo es liberarse de lo conocido y vivido. Es cortar las cuerdas o lazos del apego a esa vivencia pasada.

La dimensión del duelo tiene diferentes expresiones y formas con relación a la muerte.

El duelo judeocristiano no es como el hinduista.

El duelo judeocristiano está ligado al fin de algo.

El duelo hinduista está ligado al paso a otro estado. Con la fi losofía de la reencarnación se hace duelo de un estado, no de un ser.

En el duelo pueden emerger el arrepentimiento o el remordimiento.

Veamos algunos sentimientos que nacen relacionados con estas preguntas:

¿Hice todo lo que debía?

¿Pude evitarlo?

¿Dije todo lo que tenía que decirle?

¿Le di todo lo que necesitaba?

¿Estuve allí cuando me necesitaba?

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